Pepe Monteserín
Soy de Pravia, con eso queda dicho todo
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La Mar de Oviedo
Publicado: 31/05/2011
El sábado, en Oporto, después de verme en los espejos del Café Majestic, Rua Santa Catarina abajo, desemboqué en la Plaça da Batalha, bajo un sol de justicia, cuando mil jóvenes, en simpatía con el 15-M, gritaban por una democracia más justa: «No os dejaremos dormir si no nos dejáis soñar». Poco antes, cerca de la Estação São Bento, y contagiado por el lamentable aspecto de los edificios del entorno, me quejaba yo de la ruina que legábamos a nuestros hijos. «Es síntoma de viejos; padeces el síndrome de la ruina inminente», me dijo una amiga; «no es el sistema ni los bienes raíces, eres tú quien se pudre». Con esos delirios de negación, presintiendo la calamidad, hecho un turista nihilista, seguí bajando hacia el Douro y las Cais dos Guindais, donde me curé con una buena cena de bacalhau à brás y vinho verde. Eso sí, no pegué ojo en toda la noche.
Publicado: 30/05/2011
Tras el sondeo consiguiente, un periódico dio a conocer las cien palabras más hermosas de nuestra lengua y, no podía ser de otro modo, salieron libertad, primavera, madre, paz, futuro... Ingenua empresa, diría Simon Leys, condenada a la insignificancia, al basarse en un punto de vista ilusorio acerca del valor de las palabras, puesto que por sí solas apenas lo tienen; del contexto deriva su carga emocional. Si yo fuera uno de los encuestados, y tuviera que elegir una palabra, diría «Narcea», para luego honrarla con agua de Genestoso y Saliencia, lecho de regodones y orilla de acacias. También aseguro que si le preguntaran a Roberto González-Quevedo, diría «Sil»; en realidad ya lo dijo, y para entonarla, para hacerle justicia, acaba de publicar en Ámbitu «Onde viven los amigos». En sus páginas, Sil emociona, renace, no está sola y resuelve claves de la nostalgia.
Publicado: 29/05/2011
Editorial Laria acaba de sacar al mercado «Figuras de acera», recopilación de la serie que Tino Pertierra fue publicando en este periódico. Guía urbana, recorrido artístico por el Oviedo «más escultural», según Tino. Su texto, que vale más que mil imágenes, más que las estampillas que franquean cada capítulo, invita a conocer las obras in situ y en color, en bronce vivo y en granito, gráciles y ligeras algunas, pero todas quietas, ¿qué menos?, para la foto. Cummings, en un poema, decía que una estatua vale menos que una chica desnuda; también Gracián, en referencia a la mujer, venía a decir (resumo más si cabe su conceptismo) que no venera en ara quien la pilló en huerto. Bueno, si al observar una escultura echamos de menos lo que representa, más valdría cambiarla por cenotafio o encargarla de cera y no de acera. Pero el libro de Tino es completo, memoria y arte.
Publicado: 27/05/2011
Mucha eufrasia hay en Portugal, desde donde envío este billete. Eufrasia en los prados de diente, en los tesos, collados, rasas... Vive a expensas de las vecinas, chupándoles la savia. Es planta de raíz menuda, tallos purpúreos, hojas aserradas y flores blanquecinas. Con eufrasia se hacen colirios que esclarecen la vista. Un miope como yo encuentra la primera eufrasia y todo se ilumina. En Oporto, he topado con eufrasia en la colina de Penaventosa, en los mercadillos tras la Sé, entre los sillares de la muralla fernandina, en la Rua das Flores... y una Eufrasia María cantaba fados en el restaurante Malcozinhado. También hay eufrasia en Oviedo, en el Monticu, en Abuli y había en Monte Cerrau. Pero más bien daña que aprovecha, oí. Nuestro globo ocular, aunque pequeño, tiene su intríngulis; abusamos de la eufrasia y nos viene un desprendimiento o caemos en una catarata.
Publicado: 27/05/2011
Suele asimilarse el gobierno de una nación, o de una comunidad, por una sola persona, a un director de orquesta; otro gallo cantaría, en esta política de conciertos, si diéramos con dos batutas que dirigieran a la vez una misma banda. La semana pasada, en el Auditorio, los hermanos Del Valle tocaron con la OSPA «Concierto para dos pianos en re menor», de Poulenc, pero a todos dirigía requetebién un único Guillermo García Calvo, y aunque los Víctor y Luis, de propina, se arrancaron a cuatro manos y dos cabezas con un tema de Lutoslawski, fue dúo más que codirección, tocaban solos. En cambio, me cuenta Mariví Ocio, codirectora en su empresa de diseño gráfico, que el pianista Glen Gould, ayudado con guiños y cabeceos, dirige la sinfónica al alimón con el director, como si manejaran ambos una moto con sidecar. O sea, es posible la bicefalia.
Publicado: 26/05/2011
Fernando Fonseca presenta en la librería Cervantes «La agonía del pez tarado», novela donde el protagonista repasa su vida en los últimos quince minutos previos a su muerte; un cuarto de hora en 275 páginas. Joyce, más conciso, narró veinticuatro horas de Bloom en 1.004 páginas. El tiempo no es implacable, puede domeñarlo la imaginación y a ésta la literatura. Bergson, inspirado en Plotino, lo estudió en «Memoria y vida». El tiempo transcurrido entre una sensación muy intensa y la interpretación que hace de ella la persona agobiada inspiró a Bierce, en «El puente sobre el río del Búho», y a Borges, en «El milagro secreto», para narrar la historia de un reo desde que el pelotón dispara, o la trampilla se abre a sus pies, hasta que la bala llega a su cabeza, o la soga al gañote. Ese tiempo minúsculo, «horas contadas», dan mucho de sí en manos de un buen escritor como Fonseca.
Publicado: 25/05/2011
Catalina Inclán, esposa de Juan del Peso, regidor de Oviedo en 1730, si la memoria no me falla, era bellísima y talentosa, no en vano criada en Puentevega, a orillas del Aranguín. Un día, antes del rezo del santo rosario, en la Catedral, entró en la sacristía para hablar con el obispo (la sede de Oviedo no tuvo arzobispos hasta mediado el siglo XX); nuestro prelado era el luarqués Juan García Avello y Castrillón, antes rector de la Universidad, que contaba con cincuenta y siete años muy bien llevados, luego caería en picado. A lo que iba, Catalina, quién sabe cuáles eran sus inquietudes, se acercó a monseñor y en cuanto vino a cuento le preguntó: «¿Cree, eminencia, que hacer el amor fuera del matrimonio es pecado?». Y respondió éste: «Sí, pero ahora que la observo a usted empiezo a dudarlo». Para mí no hay duda: es pecado; pero Cascos se puso irresistible.
Publicado: 24/05/2011
Con harta frecuencia, paso por el Centro de Salud del Cristo, donde estoy censado, para depositar en el buzón de crónicos mi papeleta en favor de los antihistamínicos y contra los ácaros del polvo, voto que siempre toman en consideración las autoridades sanitarias. Cada dos por tres, subsidiado por el Sespa, me rearmo y gano la batalla a este arácnido que invade mi lecho, se atrinchera entre mis libros y me infla las narices. No obstante, lustros ha, persiste mi rinitis y mi guerra en un conflicto enquistado, y a diario, mientras duermo o cuando leo, sufro incursiones de este enemigo invisible que pretende asfixiarme. Si en su última voluntad Goethe pidió más luz y Oscar Wilde más champán, yo, en mi modestia, pediré más aire. De hecho, el domingo 22, introduje mi papeleta en un buzón de más calado, siempre en busca de lo mismo: que me permitan respirar.
Publicado: 23/05/2011
Un jurado popular fue informado por el juez: «Se trata de un caso muy sencillo. Sin duda pronto decidirán su veredicto». Cuando el jurado llevaba cinco horas deliberando, el magistrado los mandó llamar. «¿Qué ha ocurrido?», preguntó. «Nuestro dictamen lo hemos acordado enseguida, pero todavía estamos eligiendo al portavoz». Escribo esto en la mañana del domingo y faltan muchas horas para conocer los resultados de las elecciones. Lo que parece claro es el triunfo, el triste y marginal triunfo de los indignados, el clamor de la generación perdida, que no encuentra partido que los represente y cuya voz se manifiesta de manera simbólica con el estremecedor aplauso de los sordomudos, levantando y agitando las manos al cielo. El grupo está ahí, tomó la plaza y la intemperie, su veredicto es unánime; queda la segunda parte: nombrar al portavoz.
Publicado: 22/05/2011
De mil que escuché, escogería tres conferencias. Sobre el «Ciudadano Kane» de Orson Welles, dictada, en 1982 en el Museo Ciudad de Veracruz, por una Raquel Díaz Rámila de veintidós años, subdirectora del Colegio La Salle; acto seguido la pedí en matrimonio y dos años después me dijo «sí quiero». «El espejo del mar» de Conrad, en el Teatro Campoamor, en 1991 o así, a cargo de Paco García Pérez, con quien también me casé, divorcié y volví a juntarme. La tercera fue este enero, en el Auditorio; Guillermo García Calvo, de quien me muero por sus pedazos y votaré para director de la OSPA, me acercó el «Tristán e Isolda» de Wagner, desde el etéreo y pianísimo primer acorde hasta el Liebestod. El trineo de la infancia, ¡el mar, el mar!, la ficción y la música, esas recetas depositaré hoy en las urnas de la Facultad de Medicina, contra la indignación.
Publicado: 21/05/2011
Con las flores del alazor o cártamo se obtienen colorantes para fabricar el amarillo y el rojo de la bandera española. Su fruto destila un aceite recomendable contra el colesterol; hay fartones que aliñan con alazor los huevos y los sesos; otros, para hacerse el harakiri, untan el puñal en mercromina. Con hebras de alazor, o azafrán bastardo, nada aromáticas y de color desgraciado, teñía los potajes la gente pobre. Y con esta flor se fabrica una crema rojísima que, aplicada con arte en la tez, procura ese aspecto arrebolado, recomendable para lívidos y sinvergüenzas, que se comercializa con el nombre «rojo de España». Hoy no voy a hablar de las promesas que hicieron y hacen algunos políticos, hoy toca reflexionar. Pero hablando de rubor, de pudor y de alazor, conozco a un tipo tan embustero que sólo se pone colorado cuando se le escapa alguna verdad.
Publicado: 20/05/2011
En el canal 10 emitieron el martes «Tierras de penumbra», de Attenborough, basada en una novela de C.S. Lewis, protagonista de la película interpretado por A. Hopkins. La había visto en pantalla grande, creo que en el Cine Brooklyn, y recordaba su triste nudo y su desenlace. Mi mujer dijo que se iba a la cama, que no tenía ganas de llorar, y yo me propuse ver hasta antes de que un cáncer le rompiese el fémur a Joy Gresham (Debra Winger), poetisa enamorada del escritor. Luego, aguanté hasta el final, por solidaridad poética. En un ejemplar de sus libros, Lewis escribe una dedicatoria al hijo de Joy, que ella lee en voz alta: «La magia nunca acaba»; para añadir ella con sorna, mirando a su pequeño: «Si se acaba, demándalo». En esa línea de exigencia, yo recuso a los gobernadores que sacaron de la chistera promesas deslumbrantes y hoy nos tienen en penumbra.
Publicado: 19/05/2011
El lunes me dio por la gana de ir a Trevías, patria de los Fernández Avello, Manuel y Pepe hasta donde yo sé, directores de los conservatorios de Oviedo y de Occidente, y animadores, con la Camerata Revillagigedo y la pianista Charo Álvarez, de la exposición «Mater Materia», de Arango, que puede admirarse y adquirirse en el Centro Asturiano. Estuve en la iglesia de Trevías con San Miguel Arcángel, mi enemigo natural (soy del signo del dragón, el único fantástico), recorrí de rodillas el viacrucis de piedra y, por esa margen del Esva, leí «Onde viven los amigos», una maravilla de Roberto González Quevedo, de la que ya diré cosas. El nordeste meneaba las acacias y biselaba el río por donde bajaba un pasquín del PP; «Más igualdad», decía; así, a secas, entre el agua. ¿Más igualdad? ¡Qué injusticia! ¿Quién ofrecerá algo distinto? ¡Yo no quiero ser igual!
Publicado: 18/05/2011
No pude verlos en el Carnegie Hall, en Nueva York, pero escuché a EntreQuatre en Blanco Satén, en Oviedo; actuaba con el laudista Driss El Maloumi, una ruina para el restaurante porque a muchos se nos olvidó beber. Presentaba uno de ellos, Manuel Paz, convaleciente por el dedo que le trasplantaron. Ahora Paz escribe. ¿En qué difieren la música y las palabras? ¿Aviva la música un recuerdo inmemorial? ¿Es una suerte de ecos de otro mundo lo que nos conmueve? Y, puestos a preguntar, ¿provoca algo más que emoción y placer?, ¿apela a la inteligencia y a la razón? «¿Qué queríais contar?», le pregunté a Paz, al término de la velada. «¿Que quería usted expresar?», le preguntaron a Stravinsky después de tocar al piano una tarantela. Para explicarlo, Ígor volvió a tocar la tarantela. Aunque buen escritor, espero que pronto pueda responderme Manuel Paz con su guitarra.
Publicado: 17/05/2011
Varios ex altos cargos, funcionarios y empresarios de una comunidad autónoma, presuntos miembros de una trama que adjudicaba de aquella manera contratos de la Administración, abandonaron la sala del tribunal antes de que finalizara un largo y enconado juicio, en el que el abogado defensor habían puesto todo su empeño en echar abajo las pruebas principales que culpaban a sus clientes, es decir, anular las escuchas telefónicas, base de la investigación. El abogado no lo consiguió, el juicio siguió su curso y los acusados pidieron la venia al juez para irse de la sala, indignados porque aquellas grabaciones eran de muy dudosa legalidad. Concluida la causa y dictada la sentencia, el letrado envió este escueto mensaje a sus defendidos: «Se ha hecho justicia». Éstos, de mutuo acuerdo y sin dilación, enviaron la respuesta: «¡Apele inmediatamente!».
Publicado: 16/05/2011
Pío Rosa, ingenioso poeta ovetense del siglo XIX, que sólo debo de conocer yo, era amigo del brigadier Campo; en una espicha en Casa el Fuín, esquina Foncalada-Gascona, discutieron por cuestiones políticas; aquél se fue de la lengua, éste de la mano y terminaron retándose. De madrugada, en un duelo a sable en el alto de la Noceda, frente a la estatua de Jovellanos, el poeta recibió una estocada en la frente y cayó patas arriba; tanta sangre le cubría el rostro que el brigadier se asustó y no se separó de él. Cuando Pío volvió en sí, miró a Campo y le dijo: «Eres un bruto; yo sólo quería hacerte un rasguño y tú has tirado a matar». Y el brigadier contestó: «No exageres; sólo quería hacerle un siete a tu cajón de las aleluyas». El caso Pío-Campo será como el Gabino-Cascos: restañadas las heridas, tras el duelo electoral, pactarán en una espicha, en Casa el Fuín.
Publicado: 15/05/2011
En una urna metí partido y candidato a alcalde de Oviedo, en otra canciones de misa, y por insaculación las casé ante notario: ASCIZ, Celso Miranda (La mies es mucha); BA-UNA, Ornosa (Tantum ergo); Conceyu Abierto, Rafael Trabanco (De qué color es la piel de Dios); DN, Ignacio Moreno (Un día la veré con célica armonía); FN-MSR, Jorge L. Álvarez (Bendita sea tu pureza); FORO, Arturo G. de Mesa (Hostia pura); IDEAS, José L. Viesca (Un mandamiento nuevo); IU, Rivi (A ti levanto mis ojos); PCPE, Iván Miguel F. (Perdona a tu pueblo); PP, Gabino (Mire donde mire, siempre te encontraré); PSOE, Paloma Sainz (Alma mía, recobra tu calma); SAIN, Francisco G. del Castillo (El auxilio me viene del Señor); UPyD, Azucena Álvarez (Cantemos al amor de los amores); URAS-PAS, Fernando Expósito (Somos en la tierra semilla de otro reino). Amén.
Publicado: 14/05/2011
De su valor culinario habla el refrán: no hay cocinera sin tomates a su vera; con todo pega el tomate, menos con gachas y chocolate; tomate con sal, jamón de pobres... Las tomateras vienen de México y deriva su nombre del náhuatl «tomatl». Se cría en cualquier huerta y da fruto todo el año, si se protege de las heladas. Hay que ser muy mal agricultor para no lograr tomates; sus simientes no sólo resisten el paso por nuestro tubo digestivo, sino que se acrecientan sus facultades germinativas, de ahí que surjan junto a muros, en cunetas y hasta en los aseos de un merendero descuidado. Conocí a un estreñido al que le salió la tomatera dentro de la barriga, y ahí la dejó, recomendable por su vitamina A, contra infecciones, B, para la digestión, y C, entioescorbútica. Donde menos se piensa, hay tomate; hasta en Diasa Farmacia, según UGT, hay más de lo que creíamos.
Publicado: 13/05/2011
Son inteligentes los buenos estudiantes, hoy funcionarios, que sacaron oposiciones a la primera; listos, los vainas que dejaron la carrera a medias y montaron una empresa. El inteligente supera las pruebas teóricas; el listo, las prácticas. Aquél describe un conejo con pelos y señales; éste lo caza. Tan castiza descripción la desarrolló Howard Gardner en Harvard y lo contó en inglés; él distingue ocho habilidades cognoscitivas: inteligencia lingüística, lógico-matemática, cinético-corporal, musical, espacial, naturalista, interpersonal e intrapersonal. O sea: labia, dominio de las cuatro reglas, hacer el pino, tocar la guitarra, saber uno por dónde anda, para qué sirve un oso, alternar en bares y quererse a sí mismo. Quienes lo reúnen todo son los listos e inteligentes, hoy funcionarios y empresarios al mismo tiempo. La ética no es habilidad cognoscitiva; es de tontos.
Publicado: 12/05/2011
Alfredo Canteli presenta hoy en el Centro Asturiano del Naranco la colección «Mater Materia», del gran arquitecto español y artista praviano, Jesús Álvarez Arango. Dice Jesús: «La inmersión en lo abstracto me pide subir cada cierto tiempo, como la ballena, para respirar el aire concreto; no es necesario entender hasta el final, hay un nivel en el que es imposible seguir cavando, pues la pala se dobla; en ocasiones, lo esencial es invisible, y yo siento un profundo respeto por la superficie de las cosas». Forma y fondo; la madre materia o el coleto. Yo digo que la forma lo es todo en el arte, que su moral es su faz. Susan Rothemberg, Fred Williams, Helen Frankenthaler, Jean Fautrier, Mark Tobey, Jackson Pollock... Hasta somera se me antoja la hondura de Anish Kapur. El aspecto es lo único que importa; al contrario de lo que debería ser en política, pero no es.












